Las 12 cosas que aprendí siendo un stay-at-home dad

Llevo de vacaciones desde el 13 de diciembre (ódiame más… como dicen los aguiluchos del américa) y ya regreso a chambear este martes 3 de enero. La increíble e irremplazable niñera se nos fue (insertar emoticon de llanto interior) el 12 de diciembre y pues pedí vacaciones en el trabajo para estar con los gemelos en las mañanas a partir de su triste despedida. Así esperaba a mi esposa con los brazos abiertos y con una casa en zona de guerra a su regreso del trabajo al medio día, y compartir las tareas hogareñas y pañaleras con ella.

Van a ser tres semanas de ser un stay-at-home dad de medio tiempo y full con mi esposa y pues aprendí par de cosas por ahí:

 

  1. Puedo empañalar, vestir, empacar y montar en el coche a dos bebés en unos 30 minutos de principio a fin, cuando bien pueden ser 120 minutos.

2. Tengo 3.1% más de paciencia. No me considero alguien con mucha pero puedo decir que aumentó un poco.

 

3. Puedo cachar bebés del sillón mejor que un WR de la NFL (con par de moretones pero bien atrapados).

 

4. El tiempo es relativo. Con gemelos en la casa tiene que haber horario y en eso se basa tu día, desayuno, siesta, comida, etc. Los minutos entre todo eso son como un sueño.

 

5. Las mujeres dicen que no podemos hacer dos cosas a la vez. Entonces que me digan cómo se llama lavar platos mientras das snack a dos bebés prensados de tus piernas mientras cantas Cantajuegos y evitas que pierdan su balance.

 

6. Sé abrigar muy bien a dos bebés… nadie dijo nada acerca de combinar su ropa. Si hace frío se abriga uno, si vas de antro o al Victoria’s Secret Show, pues ya le echas un poco más de ganas.

 

7. No estoy en el Cirque du Soleil, ni soy el mago Chen Kai, pero a veces ningún juguete es suficiente para entretener a ningún bebé y tienes que recurrir al método más práctico, por más desentonado y antientretenido que sea, tú.

 

8. Puedo cambiar pañales a distancias demasiado peligrosas de otro bebé. Nadie dijo que era fácil entretener a un bebé de 15 meses para que se deje cambiar el pañal, y menos bloquear cariñosamente a su hermano/a con la rodilla o codo para que no practique manualidades con el pañal sucio.

 

9. Se puede hacer un desayuno decente de sobras de avena, tres cheerios en el piso y yogurt en tu cara. ¿Te llena? Para nada. Pero algo es algo.

 

10. Pasear solo a los gemelos en el centro comercial ya es un instinto para mí. Lo que sigue siendo ajeno, es ir al baño familiar y tener sus miradas fijas mientras trato de atender mis necesidades fisiológicas.

 

11. Soy una máquina de snacks. Aquí sí me hacía Chen Kai porque cuando los bebés quieren snack, más vale que tengas cantidad y variedad. Comen como pubertos en pleno crecimiento pero más chiquitos y en pañales.

 

12. Mis respetos a las mamás y papás que cuidan a sus hijos 24/7. Es una madriza y una padriza®, y como dicen es una chamba que si te pagaran ganarías una buena lana.