Mi hijo es un guerrero.

Ningún papa quiere que le pase nada a su hijo, desde un simple golpecito en la frente hasta algo más grave. Algunos de nosotros estamos detrás de ellos para cacharlos, o evitar que se peguen, más en mi caso con gemelos hay que tener cuatro ojos y brazos elásticos.

Esta semana mi hijo se tropezó, como a veces se tropieza, solo que esta vez fue en el kínder y cerca de un lavabo, extremadamente cerca. La maestra le habló a mi esposa que se había pegado en el ojito, que estaba bien, pero que tal vez necesitaba suturas… WHAT??? Qué es tal vez necesita suturas??? Como papá (y mamá más) te imaginas lo peor, una herida de esas de película y chorros de sangre como en Kill Bill. Llegó mi esposa al kínder y pues sí, sí estaba golpeado y con costra en el ojito. Como en el pediatra no suturan a niños tan chiquitos (de casi dos añotes los gordos), nos lanzamos a emergencias donde lo pudieron evaluar, limpiar la herida y hacer que su papá y mamá casi se desmayen cuando la pielecita del párpado se abría en dos.

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