¿Qué pedo… con esos letreros de “Baby on board”?

Casi casi antes de que compráramos los car seats para los gemelos, mi esposa ya estaba buscando esos letreros amarillos que dicen “Baby on board” para ponerlo en el coche, y así sentirnos “más seguros”, creo.

Pero, ¿qué pedo con esos letreros y cuál es su verdadero propósito e historia? ¿Por qué hay papás que lo ponen y otros que no? ¿Por qué el bebé cruzo el camino? Perdón, ya me desvíe del tema.

Yo creía que los papás que ponían ese anuncio en su vidrio trasero era por presumidos. Para decirle al mundo (o al conductor de atrás), “mira nomás, tengo un bebé a bordo y tú no, o sí, pero yo sí”. Hace unos días mi esposa me dijo que no sea burro, que la razón por la cual se ponen esos anuncios es por si te encuentras en un accidente de auto, que la ambulancia, policía o bomberos sepan que llevas un chamaco a bordo y que se apresuren a atenderlo. Le dije a mi esposa, “hmmm, qué interesante”. Peeeeeero en unos minutos libres aquí en el trabajo hice una rápida búsqueda en Google y…

resulta que es mentira!!

Bueno, bueno, no es para tanta la angustia.

Así es, Google y Wikipedia me dijeron que esa historia es un mito urbano. Ningún bebé se murió porque los paramédicos no vieron un anuncio que todavía no existía en el vidrio trasero de ningún coche. La verdadera historia va más cercana a la teoría que yo tenía desde un principio. Ese anuncio es para avisarle al cafre (persona que maneja atrabancada, mal o a la defensiva) que va detrás de ti (porque tú vas más lento y cauteloso por tener un bebé a bordo) que llevas un bebé a bordo.

Este simple anuncio de $8.91 (+tax) tiene como propósito crear conciencia en el conductor trasero de que va manejando como animal detrás de un bebé. O simplemente decirle que llevas un bebé y él no.

El primer crucero de los gemelos

Apenas regresamos de las primeras vacaciones oficiales de los gemelos, nos fuimos con mis suegros, mis cuñados y sus hijos a buscar tesoros al caribe, montados en nuestro navío y acompañados de otros 6,786 tripulantes. Y no voy a espolvorear mi experiencia con azúcar (o sugarcoat it), el crucero fue increíble pero también fue una madriza.

Las travesías del Capitán Jack Sparrow se quedan cortas con treparte a un barco con gemelos de dos años de edad (y eso que los míos se portan muy bien).

Ya salir con gemelos al súper es una aventura en sí, hay que llevar pañales, snacks, igual y un cambio de ropa por si se tiran el súper encima. Ahora montarte a un barco por 8 días es algo que ni Elon Musk se atreve a hacer, y eso que él manda cohetes al espacio y los estaciona mejor que cualquier mexicano estaciona su coche en paralelo (y eso que yo soy mexicano).

Como en los otros dos viajes en avión de los gordos (uno y dos), mi esposa y yo (más mi esposa) empezamos a empacar y preparar todo como una semana antes del viaje. Había que ver si teníamos los trajes de baño, pañales y flotis suficientes para todos esos días, y si no, pues había que ir a comprarlos o correr de último momento para encontrarlos. Ya con la cajuela llena y car seats ocupados, nos lanzamos a la carretera hacia la bella y húmeda Houston, Texas (para seguir a la todavía más bella ciudad de Galveston).

Pero además de dos gemelos de casi 2 años de edad, ¿qué llevamos en esa cajuela llena y qué tienes que llevar tú en tu próximo crucero con bebés? Puesss…

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Básicamente, soy un salvavidas

No, no éste tipo de salvavidas

 

Ponte a pensar, TÚ has salvado la vida de alguien. Y ese alguien muy probablemente ha sido tu hijo/a (a menos que seas Doctor, paramédico o le hayas hecho la maniobra de Heimlich a alguien para sacarle el Ribeye atorad0). Yo ya perdí la cuenta de las veces que le ha salvado la vida a mis hijos y eso que todavía no cumplen los dos años.

Porque si no fuera por los papás, igual ni yo ni tú estaríamos aquí hoy. Igual y la raza humana se hubiera extinguido hace mucho tiempo con papás distraídos y uno que otro bebé que se cae a un volcán activo.

 

¡Bravo papás!

Las 14 cosas que aprendí en el segundo viaje en avión con los gemelos.

La primera vez que volamos con los gemelos tenían apenas 11 meses y fue una experiencia única. Ahora nos tocó tomar los cielos con los gordos de 1 año y 9 meses (o sea 21 meses), una experiencia única y diferente a la primera. Con todo y mi estado mental en automático logré rescatar par de lecciones de este vuelo y pues aquí te las comparto. Toma nota, unas son chistosas y otras útiles chistosas:

 

1. United es más amigable que American Airlines para viajar con niños Y carriola (ya el trato a los adultos es otra historia). Tenemos una carriola City Mini doble y cuando volamos con American Airlines la hicieron de problema desde el check-in con DOS INDIVIDUALES. Con United no dijeron ni pío con la doble, pasamos sin problema y llegó a nuestro destino sin problema.

 

2. Si vas a darles de comer en el aeropuerto, dales del lugar más cercano a tu sala. No te aventures por las 8 terminales para comer tu hamburguesa favorita.

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“Nunca más vuelo con gemelos”… dijo todo papá con gemelos.

Mi esposa y yo nos aventuramos a volar otra vez con los gordos, no quedaba otra opción, a ella no le gustó la idea de dejarlos en casa con los pisos cubiertos en pañales y comida a la mano por unos días.

La primera vez que volamos con los gordos tenían como 11 meses, todavía no caminaban, lo movibles que eran era por nosotros, de llevarlos de un lado para el otro y su gateo de principiantes. No nos fue nada mal la verdad, pero como lo dije, volar con gemelos es otro pedo, las matemáticas no mienten, un papá por un bebé, si un bebé se harta de uno, lo pasas como rockstar a la fila de atrás sólo para recibir otro de vuelta. BOGO.

La clave era sacar los vuelos basados en la hora de siesta de los gemelos, así para cuando les toque cerrar pestaña nosotros ya estaríamos a 30,000 pies de altura. La vez pasada funcionó, en cuanto el avión despegó y el white noise de las turbinas retumbó en la cabina, cayeron rendidos en nuestros brazos. Esta vez, estaban mucho más alerta y emocionados de estar volando en un tubo de metal, y también estaban emocionados por las calcomanías que les llevamos, bueno, más que nada fueron las calcomanías. Esta vez el gordo se durmió justo cuando íbamos en descenso y la gorda hermosa decidió dormirse justo cuando aterrizamos, cosa que llevó su siesta hasta migración y la banda de equipaje.

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