La primera clase de natación de los gemelos

Los gemelos llevan ya una semana en clase de natación, y al contrario de mis expectativas todavía no saben nadar, apenas se dan un chapuzón para salir del agua todos asustados, como venado iluminado con tus luces altas del coche. Ni el intento de clavado de bomba ha habido.

Más que clase de natación, es clase de música, con juguetes, y en el agua. Pero a los gordos les encanta. Como tal perro Labrador, mis hijos cuando ven agua, se avientan y quieren jugar y chapotear en ella. Ya habían experimentado varias veces meterse a la alberca con nosotros, yo funcionaba como catapulta de bebés y los flotis eran la peor tortura china para ellos. Nunca se han sentido cómodos con algo inflado y grande alrededor de ellos en el agua, a menos que sean mis fornidos bíceps claro.

La clase para niños de 2 a 3 años dura 30 minutos, de los cuáles 5 se pasan cantando para saludar a cada niño que vino a nadar, 12 en jugar con juguetes de agua, 2 en patalear, 3 en la maestra escupiéndoles agua en la cara con un juguete, 3 en aventarlos y 4 en acarrear a los papás con niños en brazos por la alberca para que hagan caso. Ha sido todo un éxito.

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El día que los gemelos se escaparon de sus cunas

El día más temido de todo papá, aparte del pañal explosivo en la cara, llegó a mi casa. Los gordos descubrieron cómo brincarse de cuna en cuna, y por ende, cómo salirse de sus cunas. No es que no tenían ni la fuerza, ni la estatura para hacerlo antes, solo que hubo un pequeño detalle esa mañana que hizo que sus dos neuronas responsables de semejante acto de vandalismo se encontraran y desataran el caos en casa y le digan ba-bay a los barrotes.

Esta historia comienza en una fría mañana de febrero, cuando nos dirigíamos a una fiesta de una amiguita de los gordos en un lugar bajo techo, con tienditas miniatura, un camión miniatura y la infame y responsable alberca de pelotas con resbaladilla incluida.

La infame y responsable alberca de pelotas

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Volar sin hijos, es realmente volar.

Hace unos meses metí mi aplicación de trabajo para FedEx en el área de transporte de gemelos. Estoy seguro me van a dar el trabajo. Mi esposa fue a su natal Monterrey-sn México-sn por una semana-sn, y como ninguna aerolínea deja volar con dos bebés menores de dos años en las piernas, íbamos a tener que comprar otro boleto de avión para uno de los gordos. Y para ahorrarle a mi esposa una inolvidable y gran historia que contar, me fui con ellos.

El vuelo de ida fue bastante bueno, aprendiendo de los dos viajes pasados (uno y dos), empacamos más eficiente y nos movimos más inteligente. Ya no llevamos pañales y juguetes como si en México no existieran, ni tampoco nos aventuramos por el aeropuerto con los gemelos. Las dos pañaleras/mochilas tenían lo esencial para el vuelo, y cuando digo esencial, digo snacks, y miles de calcomanías de todos colores, personajes, tamaños y texturas.

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Básicamente, soy un salvavidas

No, no éste tipo de salvavidas

 

Ponte a pensar, TÚ has salvado la vida de alguien. Y ese alguien muy probablemente ha sido tu hijo/a (a menos que seas Doctor, paramédico o le hayas hecho la maniobra de Heimlich a alguien para sacarle el Ribeye atorad0). Yo ya perdí la cuenta de las veces que le ha salvado la vida a mis hijos y eso que todavía no cumplen los dos años.

Porque si no fuera por los papás, igual ni yo ni tú estaríamos aquí hoy. Igual y la raza humana se hubiera extinguido hace mucho tiempo con papás distraídos y uno que otro bebé que se cae a un volcán activo.

 

¡Bravo papás!

CONSEJO #4: Eso de nunca dejar cuchillos cerca de niños es verdad.

Los cuchillos cortan.

Hoy en la mañana comprobé un consejo milenario y aprendí una gran lección: NUNCA dejes cuchillos cerca de los niños (aunque sean de pan, untadores de mantequilla o de plástico).

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