7 razones por las cuales vacunar a tus hijos

Espero de solo haber leído el título de este post hayas rolado tus ojos y pensado “qué piensa este increíble papá bloguero? que estoy endej@ y no vacuno a mis hijos?

Bueno, espero que sí, pero sin lo endej@. Lo traigo a la luz porque esta semana el caballero/niño Ethan Lindenberger testificó ante el congreso de los Estados Unidos acerca de la importancia de vacunarse. ¿Por qué lo hizo? Porque tiene unos papás bastante mal informados que nunca lo vacunaron. Y llegando a la madurez de edad de 18 añotes, Ethan se fue a su pediatra, vacunó solito (bueno, una enfermera o doctor le ayudó) y se llevó su paletita y calcomanías de recuerdo.

Pero como vivimos en un mundo que a veces se mueve para atrás y cuestionamos la ciencia y la redondez de la tierra, quería asegurarme de darte otras 7 razones por las cuales vacunar a tus hijos:

  1. Porque tus papás te vacunaron, y estás viv@
  2. Porque sigues viv@
  3. Porque ya vas en el punto número 3, y sigues viv@
  4. Porque cuando éramos chiquitos no era opción. Te llevaban al pediatra, te inyectaban, llorabas y ya. No era pregunta.
  5. Porque sigues viv@
  6. Porque no vivimos en la edad media o de piedra.
  7. Porque… espera, tómate tu pulso… sigues viv@

Gracias mamás por arrastrarnos como trapos de chiquitos y ponernos las vacunas. Gracias doctores. Gracias vacunas!

Mi experiencia en el Dad 2.0 Summit 2019

El año pasado me enteré en facebook de unas conferencias para papás. Por causas de fuerza mayor, y monetarias, no pude ir. Era la séptima conferencia anual del Dad 2.0 Summit en Nueva Orleans, tan cerca pero tan lejos, y me propuse ir el próximo año, 2019.

Este año fue en San Antonio, a solo 5 horas, 275 millas, 2 kolaches (uno con jalapeño, uno sin) de mi dulce hogar, y tenía que ir. Las conferencias no son lo más barato, y menos cuando tienes gemelos y rascas en cualquier cojín del sillón para encontrar cambio o billetes perdidos. Ya le había echado el ojo a los boletos, pensado en par de amigos con quienes quedarme y escrito un draft del choro que le iba a decir a mi esposa para que me deje gastar ese dinero y me deje ir. Por suerte, y por las pocas cosas buenas que tiene facebook, leí en el grupo del evento que alguien no podía ir y estaba regalando su bolet… YOOOOOOOOOOOO. Y así, esperando a que salgan los números ganadores de la lotería, así como me regalaron ese boleto para ir. Boleto, check. Sillón dónde dormir, check. Esposa, check. Los planetas se alinearon y me monté al highway rumbo al Alamo.

El Dad 2.0 Summit fue todo lo que pensé iba a ser, mis expectativas en un evento así fueron encontradas y sobrepasadas. Además del rico desayuno, comida incluida cada día del evento y café ilimitado, los patrocinadores estaban bien puestos, y comprometidos con la causa de apoyar a los papás y difundir su mensaje. Le doy una ovación de pie a: Dove Men Care, Best Buy, Google, Bark Technologies, Legoland, Amazon Handmade, St Judes Hospital, Dolby, fodada, gsk y Hello Bello.

Take the #PaternityLeavePledge

Dove Men Care viene apoyando el evento los últimos 7 años (de 8 en existencia), y es un gran líder en apoyar a los papás, difundir el mensaje y apoyar leyes que le otorguen a los papás Paternity Leave pagado, con su #PaternityLeavePledge, y su fondo de dinero para la causa. Cada patrocinador tenía su rol bien marcado, y claro en apoyo a los papás. Aplausos.

ShaunT

Conocí celebridades de todo tipo. El creador de los videos de Insanity, Shaun Thompson (también papá de gemelos), el multitalentoso Dax Shepard grabó un episodio para su podcast Armchair Expert en vivo y a todo color, con el absurdamente chistoso Rhys Darby. Conocí a papás que han encontrado la fórmula para vivir de sus talentos en las redes sociales, otros que están buscando su camino, y otros más que solo querían conocer gente, pasarse un muy buen rato y tomar mucho café.

Armchair Expert: Dax Shepard con Rhys Darby y Mónica.

Aprendí mucho en los workshops y conferencias que hubo, de los panelistas, de los invitados y de los patrocinadores, todos tenían algo interesante qué decir. Pero lo más importante que aprendí fue esto: a veces, como papás involucrados en la vida de nuestros hijos, nos podemos sentir un poco solos y frustrados al no saber si estamos haciendo las cosas bien. Pero nadie se las sabe. Todos hacemos lo que podemos y cómo podemos. Así como nosotros, hay muchos papás en la misma situación, y por más tonto que suene, hasta un grupo en facebook de papás nos puede apoyar. Si no tienen las respuestas, mínimo compartimos nuestras ideas y experiencias para apoyarnos el uno al otro. A veces me burlo de mi esposa porque tiene mil y un grupos en facebook, de mamás, mamás con gemelos, mamás con gemelos niña y niño, mamás que hacen pipí 5 veces en la noche… de todo. Pero le ayudan a responder sus preguntas, a guiarla, a estar más informada, pero creo más importante, a saber que no es la única mamá pasando por eso, y que sus hijos no son los únicos que van al baño 18 veces antes de dormirse.

“éste es mi hombro”

Voy a hacer todo lo posible para ir a Dad 2.0 Summit 2020 y eventos así durante el año. Tendré que comerme un taco menos o no pedir postre para ir creciendo ese cochinito. Pero sé que vale la pena. Cada papá y mamá, tienen su historia que contar.

La primera clase de natación de los gemelos

Los gemelos llevan ya una semana en clase de natación, y al contrario de mis expectativas todavía no saben nadar, apenas se dan un chapuzón para salir del agua todos asustados, como venado iluminado con tus luces altas del coche. Ni el intento de clavado de bomba ha habido.

Más que clase de natación, es clase de música, con juguetes, y en el agua. Pero a los gordos les encanta. Como tal perro Labrador, mis hijos cuando ven agua, se avientan y quieren jugar y chapotear en ella. Ya habían experimentado varias veces meterse a la alberca con nosotros, yo funcionaba como catapulta de bebés y los flotis eran la peor tortura china para ellos. Nunca se han sentido cómodos con algo inflado y grande alrededor de ellos en el agua, a menos que sean mis fornidos bíceps claro.

La clase para niños de 2 a 3 años dura 30 minutos, de los cuáles 5 se pasan cantando para saludar a cada niño que vino a nadar, 12 en jugar con juguetes de agua, 2 en patalear, 3 en la maestra escupiéndoles agua en la cara con un juguete, 3 en aventarlos y 4 en acarrear a los papás con niños en brazos por la alberca para que hagan caso. Ha sido todo un éxito.

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Unas palabras de lo que para mi significa ser papá.

Un día mi amigo del mundo bloguero digital de papás, Miguel de Papaimexicano, me contactó via instagram para que le escriba unas palabras de lo que es para mí ser papá para su serie “Papás por el mundo”. Fueron publicadas en su blog, y pues sin mucha anticipación aquí se las comparto a ustedes. Enjoy!

 

Un día del 2017:

Papaimexicano, y papais de todo el mundo, la paternidad para mi es como una montaña rusa, y déjenme les digo, nunca fui fanático de las montañas rusas.

Nunca fui de esos niños, adolescentes o ya adultos “maduros” que van a la feria y lo primero y último que quieren hacer es subirse a la montaña rusa. Digamos que me gustan, pero me asustan. Me da ansiedad hacer la fila eterna y el preámbulo a subirme, pero ya arriba la adrenalina y la emoción toman el control y disfruto cada vuelta.

Cuando mi esposa me dijo que estábamos embarazados, fue como dar el primer paso y formarme en esa cola junto a los metales retorcidos y carritos corriendo a gran velocidad muy cerca de mi. La emoción y expectativa de que en cuestión de poco tiempo me iba a convertir en papá y me iba a subir al viaje más emocionante de mi vida había comenzado. De entre las posibilidades que teníamos durante el embarazo cabían: ser papá de un niño o de una niña, nada nos preparó para la noticia que dos bebés se habían subido al cochecito por una promoción de 2 por 1. La fila en la que estaba formado se llenó un poco más de gente, de estrés y de doble felicidad. La montaña rusa dejó de ser la clásica de madera y se hizo una de Superman, de esas que vas acostado, de cabeza, al revés y das vueltas y vueltas en todas direcciones. ¡El viaje se puso bueno!

Los días y semanas pasaban mientras veía la panza de mi esposa crecer y a la par mis amigos pasando a gran velocidad, subidos en la montaña rusa a mi lado, mientras yo trataba de aprender, escuchar y tomar cualquier nota de la increíble locura que ellos ya estaban viviendo. Nacieron los gemelos, poquito antes de tiempo pero afortunadamente sanos, me habían dado un pase VIP al frente de la fila para por fin subirme al carrito que me tocaba y liberar todo tipo de emociones. Tomé mi asiento y comencé a acumular nuevos e inolvidables momentos mientras nos movíamos hacia delante, y los gemelos movían nuestras vidas. Obviamente me aseguré que llevara bien puesto el arnés de seguridad.

Mis hijos ya estaban tomando los primeros respiros y dándole la bienvenida al mundo, mientras yo ya estaba montado en ese carrito que se empezaba a mover hacia la primera y más alta subida para que el viaje comience. Metro a metro que subía, día a día que veía a los gorditos crecer y ponerse cada día más fuertes, yo podía ver a mi lado lo que me esperaba: vueltas de cabeza, noches en vela, infinitos giros en tornillo, pañales qué comprar, colegiaturas qué pagar, subidas, bajadas, momentos increíbles, y momentos difíciles. Sabía que iba a ser el mejor viaje de mi vida, que me iba a cagar de miedo en los calzones pero que todo iba a valer la pena. Llegué a la cima, podía ver todo el horizonte y de repente… aaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhh. El mejor viaje de mi vida comenzó.

La paternidad es esa montaña rusa que te pone de cabeza, te da vueltas y te avienta de lado a lado como muñeco de trapo, pero que cuando acaba corres a toda velocidad a formarte en la fila para vivir de nuevo cada momento, vuelta y giro de cabeza. Por eso no hay que tener miedo y hay que subirse cuántas veces podamos. Cada vuelta que damos en la montaña rusa de nuestros hijos cada vuelta y día que aprendemos a ser papás. En mi opinión, no nos hacemos papás cuando nacen nuestros hijos, cada día, vuelta y momento que pasamos con ellos nos hacen crecer como personas y vamos aprendiendo a ser papás. Ser papá se gana y se trabaja, tener hijos cualquier hombre lo puede hacer. El chiste es subirse, abrocharse el cinturón y levantar las manos desde la primera caída a gran velocidad. Hay que disfrutar este gran viaje de ser papáaaaaaaaahhh!!!