Las 7 cosas que aprendí en Failoween, perdón Halloween

El internet y muchas familias exitosas en el ámbito del disfraz me crearon altas expectativas para tener un Halloween de película. De esos en los que tus hijos se dejan poner el disfraz sin rezongar, cooperan y hasta te ayudan con el maquillaje de zombie. Este segundo Halloween de los gemelos no pudo estar más alejado de esta realidad.

 

Éstas son las 7 cosas que aprendí en este Halloween, por las cuales lo acabé llamando Failoween:

  1. Si a tu hijo le gusta, digamos Mickey Mouse, no lo disfraces de otra cosa que no sea Mickey Mouse. Aunque le quieras vender el escudo y músculos de Capitán América, la fuerza y berrinche de tu hijo van a ser más fuertes que cualquier disfraz.

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¿Qué pedo… con esos letreros de “Baby on board”?

Casi casi antes de que compráramos los car seats para los gemelos, mi esposa ya estaba buscando esos letreros amarillos que dicen “Baby on board” para ponerlo en el coche, y así sentirnos “más seguros”, creo.

Pero, ¿qué pedo con esos letreros y cuál es su verdadero propósito e historia? ¿Por qué hay papás que lo ponen y otros que no? ¿Por qué el bebé cruzo el camino? Perdón, ya me desvíe del tema.

Yo creía que los papás que ponían ese anuncio en su vidrio trasero era por presumidos. Para decirle al mundo (o al conductor de atrás), “mira nomás, tengo un bebé a bordo y tú no, o sí, pero yo sí”. Hace unos días mi esposa me dijo que no sea burro, que la razón por la cual se ponen esos anuncios es por si te encuentras en un accidente de auto, que la ambulancia, policía o bomberos sepan que llevas un chamaco a bordo y que se apresuren a atenderlo. Le dije a mi esposa, “hmmm, qué interesante”. Peeeeeero en unos minutos libres aquí en el trabajo hice una rápida búsqueda en Google y…

resulta que es mentira!!

Bueno, bueno, no es para tanta la angustia.

Así es, Google y Wikipedia me dijeron que esa historia es un mito urbano. Ningún bebé se murió porque los paramédicos no vieron un anuncio que todavía no existía en el vidrio trasero de ningún coche. La verdadera historia va más cercana a la teoría que yo tenía desde un principio. Ese anuncio es para avisarle al cafre (persona que maneja atrabancada, mal o a la defensiva) que va detrás de ti (porque tú vas más lento y cauteloso por tener un bebé a bordo) que llevas un bebé a bordo.

Este simple anuncio de $8.91 (+tax) tiene como propósito crear conciencia en el conductor trasero de que va manejando como animal detrás de un bebé. O simplemente decirle que llevas un bebé y él no.

El primer crucero de los gemelos

Apenas regresamos de las primeras vacaciones oficiales de los gemelos, nos fuimos con mis suegros, mis cuñados y sus hijos a buscar tesoros al caribe, montados en nuestro navío y acompañados de otros 6,786 tripulantes. Y no voy a espolvorear mi experiencia con azúcar (o sugarcoat it), el crucero fue increíble pero también fue una madriza.

Las travesías del Capitán Jack Sparrow se quedan cortas con treparte a un barco con gemelos de dos años de edad (y eso que los míos se portan muy bien).

Ya salir con gemelos al súper es una aventura en sí, hay que llevar pañales, snacks, igual y un cambio de ropa por si se tiran el súper encima. Ahora montarte a un barco por 8 días es algo que ni Elon Musk se atreve a hacer, y eso que él manda cohetes al espacio y los estaciona mejor que cualquier mexicano estaciona su coche en paralelo (y eso que yo soy mexicano).

Como en los otros dos viajes en avión de los gordos (uno y dos), mi esposa y yo (más mi esposa) empezamos a empacar y preparar todo como una semana antes del viaje. Había que ver si teníamos los trajes de baño, pañales y flotis suficientes para todos esos días, y si no, pues había que ir a comprarlos o correr de último momento para encontrarlos. Ya con la cajuela llena y car seats ocupados, nos lanzamos a la carretera hacia la bella y húmeda Houston, Texas (para seguir a la todavía más bella ciudad de Galveston).

Pero además de dos gemelos de casi 2 años de edad, ¿qué llevamos en esa cajuela llena y qué tienes que llevar tú en tu próximo crucero con bebés? Puesss…

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Básicamente, soy un salvavidas

No, no éste tipo de salvavidas

 

Ponte a pensar, TÚ has salvado la vida de alguien. Y ese alguien muy probablemente ha sido tu hijo/a (a menos que seas Doctor, paramédico o le hayas hecho la maniobra de Heimlich a alguien para sacarle el Ribeye atorad0). Yo ya perdí la cuenta de las veces que le ha salvado la vida a mis hijos y eso que todavía no cumplen los dos años.

Porque si no fuera por los papás, igual ni yo ni tú estaríamos aquí hoy. Igual y la raza humana se hubiera extinguido hace mucho tiempo con papás distraídos y uno que otro bebé que se cae a un volcán activo.

 

¡Bravo papás!

Las 30 cosas que aprendí en el #papanzachallenge

Como ya leíste anteriormente en tu blog favorito (lo estás leyendo otra vez), hice un reto personal para acomodar las lonjas y bajar la panza. Muy creativamente lo llamé #papanzachallenge. Y pues ya lo acabé!

¡Así es! 30 días de ejercicio continuo, SIN interrupciones. De Lunes a Viernes, fines de semana, días feriados y días sin dormir lo que necesita un papá con gemelos. ¡30 días!

Nunca he sido alguien de ejercicio y pues con hijos el tiempo y las energías se acaban más rápido que las pilas de sus juguetes. Por eso decidí que era tiempo de tomar una decisión drástica y hacer este reto personal por 30 días. Un 30-day challenge para cambiar mi vida a un estilo más saludable y en forma anti-tamal amarrado. Estos 30 días me dieron tiempo de pensar qué fregados estaba haciendo, y por qué decidí hacerlo, pero también tuve tiempo de aprender un par de cosas. En específico unas 30, y pues aquí te las comparto: Continue reading “Las 30 cosas que aprendí en el #papanzachallenge”