Las 10 cosas que aprendí siendo un stay-at-home dad (por tercera vez)

Las tan esperadas y deliciosas vacaciones de invierno llegaron, y así de rápido se fueron. Por logísticas del trabajo de mi esposa y el mío, yo soy el que tiene más vacaciones de los dos, y soy el ganador de quedarme con los gordos en las suyas. Así que me aviento al ruedo para servirles de guía turístico, chofer, chef, payaso, referee cantante, cuenta historias, mayordomo de baño… o sea, un papá (pero por unos días, en tiempo completo).

Las dos veces pasadas que me quedé con ellos, una cuando tenían 1 año y 3 meses, y la otra un año después, aprendí muchas y divertidas cosas. Esta vez, como niños grandes de 3 años y 3 meses, aprendí valiosas lecciones y tips que igual y te sirven a ti también, igual y no.

Aquí te comparto las 10 cosas que aprendí siendo un stay-at-home dad de un par de gemelos de 3 años:

1. La planeación es la salvación: cada día tenía un plan que hacer, a dónde llevarlos y cómo alimentarlos. Pre salida del sol, mañana, medio día, tarde, tenía el día planeado hasta el último minuto antes que llegara mi esposa. Aquí maté dos pájaros de un tiro: los salve del aburrimiento sorpresivo, y me salvé la paz mental a mi mismo.

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2. Snacks al por mayor: dulces, salados, picosos, agrios, añejados y demás . En la casa, un gemelo tiene paladar dulce y la otra salado. Hay que salir preparado con todas las opciones posibles, y siempre es bueno con una nueva. La novedad siempre es atractiva, aunque sean chícharos secos de Wasabi.

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3. El tiempo es relativo. Si piensas ir a un lugar, planea salir al menos media hora antes de tu salida original. Todo lo contrario a un vuelo de American Airlines. El tiempo vuela con gemelos. Por ejemplo, un museo abría a las 10am, planeaba salir a las 9:30 y de pronto algo le pasó a todos los relojes y venía llegando pasadas las 10:30am. Así como los vuelos de American Airlines.

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4. En caso de llegar temprano a un lugar, perritos. Llegamos a una fiesta infantil media hora temprano, sin siesta y con muchas ganas de ir a la fiesta. Ni en pedo iba a manejar una cuadra para “pasear” en un super, bajarlos del coche, subirlos otra vez, abrocharles el car seat, para luego llegar 230 metros después y volverlos a bajar. Gracias al todopoderoso había una tienda de mascotas a tres tiendas de la fiesta. Entretenimiento y estrangulamiento de perritos, gratis!

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5. Las siestas son, serán y eventualmente fueron, el mejor regalo que todo papá puede tener. Creo este año va a ser el último de siestas. En las vacaciones, mi día giraba alrededor de las siestas, en la casa de preferencia, y me turnaba un día en la cama de uno y otro día en la del otro. No es nada nuevo que aprendí, solo quería recalcar lo rico que son.

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6. Desayuno, a la carta. Hace unos meses los gordos ya se empezaron a poner más exigentes con sus desayunos, comidas y cenas. Ya no se comían lo que poníamos en la mesa, ya se daban el lujo de escoger lo que ellos querían. Así que en estas vacaciones, los desayunos venían como menú de boda: dos opciones a escoger. Y si ninguna era de su gusto, pues a esperar a los chilaquiles o comida ya entrado el día.

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7. Los 5 minutos de paz y tranquilidad que todo papá busca en el baño, suelen pasar en la regadera y no en el escusado. 9 de cada 10 veces que iba al trono, tenía asistente de papel higiénico y gerente de conversaciones y preguntas variadas. En cambio en la regadera lo máximo que solía pasar era decirles hola y adiós en la misma oración. Ahora que lo pienso, me hubiera bañado más veces al día. 

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8. La paciencia es una de las mejores virtudes que puede tener un ser humano, y con gemelos de tres años se puede poner a prueba cada hora, minuto, segundo y milisegundo del día.

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9. Lo que me lleva al punto #9. Esos comerciales del canal 5 de mi infancia, los de papás encabronados que les suena la alarma y tienen que “contar hasta 10”, por fin me hacen sentido.

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10. Igual que el año pasado y el antepasado, mis respetos a todos los stay-at-home dads y mamás.

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Consejo #cheeri000s

Guarda Cheerios u otro cereal favorito en el baño.

Potty training, las dos palabras que más miedo me daban después de “estoy embarazada”. Esto del potty training merece su propio post, y pronto vendrá. Pero con cuatitos la cosa se pone más interesante, y más para un papá primerizo como tu servidor.

¿Las niñas? Las niñas las sientas en el escusado, bacinica o dónde quieras y punto, todo sale en una sola posición. ¿Los niños? Los niños también pueden hacer todo sentados, solo hay que recordarles y enseñarles cómo hacer el pene para abajo, con un solo dedito para no orinarse en la palma de la mano. La otra técnica, y una que probablemente quiera intentar viendo a su padre hacer pipí, es parado. Si ya de por sí sentado es una tarea de balance y cálculo trigonométrico nivel universidad, parado es nivel doctorado. Ahí entra el cereal.

Una amiga le dijo a mi esposa que los Cheerios sirven para más que para alimentar a un niño y a hormigas debajo de sillones. También sirven para practicar puntería. Porque dejar a un niño orinar solito en potty training es como dejar a tu amigo borracho orinar solo en un estadio, cuando su equipo ganó, en el último minuto. Cae pipí en todos lados menos en donde debe. Mi hijo come Cheerios y pues Cheerios fue el cereal que escogimos, aunque a veces pide Quaker Squares y hay que ir a la cocina corriendo por Quaker Squares. Cuando lo llevamos a hacer pipí, y quiere hacer parado, hasta él va todo emocionado al baño. A veces más por echar los Cheerios al agua que por hacer pipí. Solo cuidado con lo que escoges tú y tu hijo, no vayas luego a echar waffles o quesadillas al escusado. Mantente dentro del pasillo de cereales.

¿Funciona? Pues ahí vamos. La plataforma de aterrizaje ya está lista, ahora lo complicado es manejar el cohetito con dos dedos y no toda la mano. También hay que poner la presión suficiente para que deje fluir bien el chorrito y no se haga como manguera pisada. Digamos que ya vamos en la tercera caja de Cheerios, más las que compramos para desayunar.